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5 Mitos sobre el huerto

Así está mi huerto en Octubre de 2021

Esta semana estuve en una reunión de mujeres que buscan generar discusiones productivas sobre ecología y regeneración del suelo. La mayor parte de las participantes eran nuevas en el mundo de la agricultura y tenían ideas preconcebidas sobre la agricultura. Muchas de estas ideas venían de ver a sus padres y abuelos cultivando sus huertos. 

 

Mientras escuchaba aquellas mujeres hablando sobre sus ideas y su escaso conocimiento sobre el tema, no podía dejar de pensar en que yo vivía en una burbuja. Estoy acostumbrada a estar rodeada de personas que llevan tiempo cultivando huertos ecológicos, haciendo su propio compost y trabajando con lombrices, gente que me entiende cuando hablo de microorganismos del suelo, de abonos y de cultivo de hortalizas. Y por moverme en medio de personas que “hablan mi idioma”, a veces me olvido que la mayor parte de la gente, en realidad, no tiene la mínima idea de lo que es cultivar un huerto.

 

Paul Joseph Goebbels (1897-1945), ministro alemán responsable por la propaganda nazi, afirmaba que «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad«. Y, en parte, esto es lo que ha pasado con muchos mitos hortelanos. Son afirmaciones que han sido transmitidas durante generaciones sin ninguna base científica. Los hortelanos llevaban a cabo ciertas labores porque siempre se había hecho así, sin cuestionar si era la mejor opción o si había otra alternativa más eficaz.

 

Al salir de aquella reunión, me di cuenta que necesitaba pinchar la burbuja en la que estaba metida y decidí escribir el diario de este mes sobre algunos mitos de la agricultura que deberían ser abandonados. Hoy hablaremos de prácticas que creemos que son necesarias en el cultivo del huerto pero que, en realidad, sobran.

Hay que remover la tierra cada cambio de temporada para airear

 

Cuando empecé a cultivar el huerto, también creía que era necesario remover el suelo a cada cambio de temporada (o sea, dos veces al año). Hasta me compré una motoazada que me costó un pastón y era tan pesada que yo no tenía fuerza para pasarla por la finca, siempre tenía que pedir ayuda a alguien.

 

A medida que leía y estudiaba sobre las distintas técnicas de cultivo ecológico disponibles en la actualidad, empecé a darme cuenta que estaba engañada. Cuanto más remueves el suelo, más lo destruyes.

 

El suelo es algo vivo, contiene una infinidad de microorganismos encargados de procesar toda la materia orgánica presente en él y disponibilizar los nutrientes para que las raíces de las plantas puedan absorber. Los microorganismos que se encuentran en los primeros centímetros del suelo no son los mismos que se encuentran en la parte más profunda. Cada uno tiene características propias según el espacio que ocupan, los que están en la parte superior son más tolerantes con la luz del sol y demandan más oxígeno mientras que los que están en las capas más profundas prefieren la oscuridad.

 

¿Qué pasa cuando remueves el suelo con una máquina o con la azada? Sacas los microorganismos de las capas profundas a la superficie y entierra a los microorganismos superficiales. Resultado: ambos acaban muertos, el suelo se erosiona más fácilmente, la materia orgánica no se procesa bien y las plantas tienen mayor dificultad en absorber los nutrientes. 

 

Llegados a este punto, supongo que estarás pensando que un suelo sin remover se volverá compacto y las raíces de las plantas no lograrán crecer bien, ¿verdad? Te equivocas.

 

El peso de las máquinas usadas para labrar el suelo ayuda a compactar el mismo, al dejar de usarlas es más difícil que el suelo se compacte. Además, cuando mantienes el suelo vivo sin las labores de labranza, hay mayor cantidad de lombrices que crean infinitos túneles subterráneos, ayudando a mantener este suelo aireado y abonado. Reduces la erosión, aumentas la absorción de agua y mejoras el desarrollo  de los cultivos.

 

Y, para completar, si dejas de arrancar las raíces de las plantas tras cada cambio de temporada, las nuevas raíces conseguirán llegar a una profundidad mayor gracias a las raíces viejas que se mantienen en el suelo. Además, cuando dejas de remover el suelo y adoptas las técnicas de no-labranza, te ahorras muchísimas horas de trabajo. El cultivo se hace más fácil, rápido y placentero. Lo dice una que lleva casi dos años sin remover el suelo.

 

Para entender mejor cómo funciona todo este sistema y los muchos beneficios de esta técnica, te recomiendo que veas el Instagram de Charles Dowding, el canal de Youtube de Kiss the Ground y leas los libros de Masanobu Fukuoka.

Las malas hierbas son malas

 

Las hierbas espontáneas han sido bautizadas como “malas hierbas” y se llevaron una fama totalmente errónea. Muchos agricultores aplican herbicidas en sus huertos con el objetivo de tenerlo limpio de hierbas espontáneas como si eso fuera algo bueno, cuando en realidad es puro veneno que está causando un efecto colateral importante en sus cultivos. 

 

Empecemos por el hecho de que los herbicidas van a matar no solo las hierbas espontáneas, sino también una serie de microorganismos que están trabajando para mantener este suelo vivo. Los cultivos inevitablemente se van a ver afectados por este herbicida y en el momento de la cosecha, seguramente tú y tu familia vais a ingerir lo que queda de este producto químico en tu huerto.

 

Por otro lado, si aprendes a identificar las hierbas espontáneas que crecen en el huerto de la forma adecuada, verás que gran parte de ellas, aparte de tener usos variados, pueden ayudarte a comprobar la calidad del suelo. Aquí van algunos ejemplos:

 

Ortiga – Crece en suelos húmedos y ricos en nitrógenos. Si hay ortigas creciendo en tu huerto, es señal de que no necesitas abonar el suelo. Además, puedes recolectar las plantas para preparar un purín para usar como abono y control de plagas. Y, para completar, es una planta comestible rica en nutrientes y con propiedades medicinales.

 

Verdolaga – tolera todo tipo de suelo, se puede comer cruda, cocida o en sopas. Contiene más omega-3 que cualquier otra verdura, además de una larga lista de nutrientes y antioxidantes.

 

Amapola – suelen crecer en zonas de cultivo de cereal, sus semillas son muy usadas en bollerías y los pétalos sirven para elaborar siropes o bebidas.

 

Diente de león / Achicoria amarga – ¿quién no ha soplado un diente de león al viento? Sus hojas se consumen en ensaladas y se le han atribuido numerosas propiedades medicinales.

 

La lista de plantas espontáneas buenas para el huerto es bastante larga y cambia según la región del planeta, te recomiendo que estudies sobre las principales plantas de tu zona antes de empezar a eliminar las hierbas que crecen espontáneamente en el huerto. Estoy segura de que descubrirás una infinidad de usos para estas plantas.

Las lombrices se comen las raíces de las plantas

 

Este es, quizás, uno de los mitos más absurdos que escuché sobre el huerto. Cuando empecé a elaborar mi propio humus de lombriz en casa, recibí varios mensajes de personas curiosas en saber si no me preocupaba que las lombrices se comieran las raíces de mis plantas. 

 

Está claro de estas personas no entienden el funcionamiento de las lombrices, así que lo voy a explicar:

 

Las lombrices no tienen dientes y, por lo tanto, necesitan que el su alimento esté blando. Suelen trabajar en conjunto con hongos y bacterias que pre-descomponen los restos vegetales antes de que la lombriz pueda consumirlo. 

 

Esto quiere decir que es imposible que una lombriz se coma la raíz de plantas sanas y vivas porque suelen ser algo duras y firmes. Una vez la planta se ha muerto, esta raíz empieza a descomponerse bajo el suelo, hongos y bacterias la dejan más blanda y entonces sí las lombrices son capaces de consumirla.

 

Todo lo que la lombriz come bajo el suelo se transformará en humus de lombriz, un abono riquísimo en nutrientes que ayudará a que todas las plantas de la zona crezcan mejor. No hay razón para querer a las lombrices lejos de mi huerto, al revés, cuantas más lombrices haya, mejor para mis plantas.

Las plantas no crecen sin fertilizantes y si no aplicas nada, la cosecha será mala

 

En el principio de los tiempos, no existían los fertilizantes. La Madre Naturaleza abonaba el suelo de forma constante gracias a una serie de procesos que siguen existiendo hasta hoy: hojas y frutos que caen de árboles y se descomponen, animales que dejan sus cacas por el camino, microorganismos que trabajan sin parar procesando la materia orgánica, el agua de la lluvia que ayuda a que todo eso se infiltre en el suelo…

 

Después de la II Guerra Mundial, los fertilizantes sintéticos y las nuevas técnicas de agricultura en gran escala empezaron a esparcirse por el planeta. La población tenía hambre y era necesario producir alimentos a gran escala. Los fertilizantes sintéticos ayudaban a que las plantas crecieran más rápido y que fuera posible sacar más cosecha. 

 

Fue una solución útil para aquel momento pero en el largo plazo se ha demostrado que los fertilizantes no son la mejor opción. Nutren la planta de forma artificial pero no alimentan el suelo, haciendo que el campo de cultivo esté cada día más “muerto”. Tras cada temporada, el agricultor se ve obligado a aplicar mayor cantidad de fertilizante para conseguir el mismo resultado que en la temporada anterior. Las plantas crecen más débiles y están más propensas a sufrir el ataque de plagas y enfermedades. El agricultor se ve obligado a aplicar, además de los fertilizantes, fungicidas y plaguicidas para salvar la cosecha. Es como una bola de nieve que no para de aumentar año tras año. 

 

Por hacer una comparación con el ser humano, sería como alimentarse con pastillas cada día: multivitamínicos para los nutrientes, antibióticos para las bacterias, anagésicos para el dolor… ¿No sería mejor dejar las pastillas y alimentarse con comida de calidad, buscando un cuerpo sano?

 

Lo mismo pasa con el campo de cultivo. En vez de alimentarlo con fertilizantes sintéticos, lo ideal es añadir abonos orgánicos (compost, humus de lombriz, estiércol…) de forma periódica para que los microorganismos del suelo estén siempre bien alimentados. Si ellos están vivos y sanos, las raíces de las plantas tendrán de donde sacar nutrientes y crecerán mejor, sin plagas ni enfermedades.

Hay que aplicar preventivos para las plagas

 

Este punto está directamente relacionado con el punto anterior: plantas sanas no son atacadas por plagas ni sufren enfermedades. Aplicar remedios preventivos en los cultivos es lo mismo que tomar un paracetamol cada mañana por si acaso te surge el dolor de cabeza. Una vez no pasa nada, pero si lo haces cada día tu cuerpo sufrirá las consecuencias.

 

Con el campo de cultivo pasa exactamente lo mismo. Si aplicas preventivos para plagas antes de que ellas surjan, estás creando un desequilibrio en la fauna de la zona, debilitando las plantas y afectando a la salud del suelo. Es imposible que esto vaya bien.

 

Antes de aplicar ningún remedio, pon tu foco en buenas técnicas de cultivo, riega adecuadamente y busca tener un suelo vivo y sano. Si cuidas estos pilares básicos, no tendrás que aplicar ningún tipo de remedio y tendrás plantas extremadamente productivas.

 

Parece una utopía y yo tampoco me lo hubiera creído que es posible si no lo hubiera pasado en mi propio huerto. Marzo 2020 fue la última vez que removí el suelo de mi huerto. Desde entonces solo he usado compost, humus de lombriz y vermichar para abonar mis plantas y jamás apliqué ningún tipo de remedio en la parcela. Resultado: tengo las cosechas más abundantes de mi vida (y llevo muchos años cultivando), apenas tengo trabajo de mantenimiento y las plagas son casi inexistentes gracias a la enorme biodiversidad que hay en el espacio. 

 

¿No me crees? Te invito a acompañar el contenido que publico frecuentemente en mi cuenta de Instagram. Podrás comprobar con tus propios ojos lo fácil que es tener un huerto sano y productivo cuando adoptas las técnicas de cultivo adecuadas.

 

Si alguna vez has creído en alguno de los 5 mitos que he descrito en este artículo, espero que cambies de actitud de ahora en adelante. Verás que valdrá la pena.

Si necesitas una ayuda más cercana, alguien que te guíe por este maravilloso mundo hortelano y te cuente más detalles sobre las mejores opciones de cultivos para tu caso específico, puedes contratar mi consultoría privada. Haremos una videollamada de 1 hora de duración en la que me enseñarás tu huerto (o el espacio donde quieres crear uno), me contarás todas tus dudas y haré lo posible para ayudarte a que tengas el mejor huerto posible. Para saber más detalles de la consultoría y reservar tu hora, envía un mensaje a info@huertox.es

 

En el caso de que te queden dudas o quieras simplemente contarme sobre algún otro mito que conoces sobre los huertos, no dudes en escribirme por Instagram @huertox. Será un placer leerte.

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